sábado, 12 de julio de 2008

MARGOT

Margot miraba,
sentía la suave brisa de la calle deslizándose por la ventana;
entretenida por la vegetación, la luz amarillenta del alumbrado proyectando oscuras y desformadas imágenes en tenue movimiento vibratorio.
Margot, sin pensar, volteó;
con los toques insistentes del timbre, descansó la vista en la entrada principal; ¿esperaba a alguien?
Su mirada fue evadiendo cada obstáculo hasta posarse en la imagen insinuante que aparecía en el corto espacio de la puerta;
era él;
ambas miradas se encontraron.
Margot cabizbaja y dócil se acercó y lo saludó;
forzada guardaba las apariencias; él no.
Al verla frente a él, sin recato alojó un largo beso en su mejilla;
distraídos en disimulo, todos los ojos observaban a la espera de la fingida evasiva;
no ocurrió tan pronto.

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